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  • Algunas cosas que debemos hacer y no hacer ante una crisis

    Algunas cosas que debemos hacer y no hacer ante una crisis

    Por Amelia Reyes Mora, Presidenta de AF Comunicación Estratégica

    A propósito de la ola de noticias negativas que ha estado arropando nuestro hermoso destino turístico, comparto con mi gente algunas reflexiones como una dominicana orgullosa de su nación. La sensación de falta de control que nos genera una crisis es uno de los sentimientos más incómodos que podemos tener. Más aún cuando la “joya de la corona” de nuestro país está siendo amenazada.

    Sin previo aviso, sientes como si te aplastara la opinión pública internacional. Al inicio piensas que esto pasará, que un destino tan fortalecido y poderoso no se verá afectado. Que la mejor estrategia puede ser la del avestruz, esconder la cabeza. Pasa el tiempo, y te das cuenta de que, en lugar de bajar la marea, el mar de rumores parece embravecido.

    Sigue pasando el tiempo, y llegas a la conclusión de que pese a los esfuerzos aislados no se calma la tempestad, porque sencillamente el manejo de crisis en estos tiempos es más complejo que nunca. Ninguna experiencia anterior te sirve de mucho, porque con las redes sociales nada queda oculto. La inmediatez de la comunicación digital y las noticias falsas nos hacen una mala jugada.

    Estamos aprendiendo de la forma más dura algunas de las cosas que debemos y no debemos de hacer cuando nos toca la hora de la crisis:

    • No estar preparados para enfrentar cualquier crisis. Esto se hace antes de que la crisis suceda. ¡Cuánto se ha repetido y cuán poco se hace! Tenemos que estar preparados.
    • Reaccionar lentamente puede ser catastrófico. Las primeras 24-48 horas son fundamentales, ¡¡Sí, horas, no semanas!!
    • Mantener la calma también es esencial, porque las cosas siempre pueden ponerse peor.
    • Esconder la cabeza, jamás es una buena estrategia.
    • Echarle la culpa a otro, es aún peor. Además, no te soluciona el problema.
    • Tratar de minimizarla, es un autoengaño que en nada te beneficia.
    • Los voceros deben ser preparados apropiadamente.
    • Cuando hay víctimas, lo primero es solidarizarse y expresar empatía.
    • Las principales autoridades o directivos siempre deben involucrarse, ya que el nivel de la crisis define mucho los voceros.
    • Necesitamos datos y hechos para ofrecerle a los medios y a todo el mundo.
    • Es el mejor momento para llamar a los amigos y aliados. Que personas con prestigio hablen bien de nosotros genera credibilidad.
    • Poco resolvemos con campañas exclusivamente locales si el problema mayor está fuera.
    • Si los públicos objetivos hablan inglés, la comunicación también debe de estar en inglés.
    • No es lo mismo manejar la comunicación en tu aldea, que a nivel internacional.
    • NO es un problema solamente del gobierno. Todos debemos unirnos para abordar esta situación.

    Debemos tener en cuenta tres puntos claves que siguen funcionando en toda comunicación de crisis: Comunicar claramente lo que pasó, decir qué se está haciendo para corregir el daño y explicar qué se hará para no repetir la situación.

    Confío en la inteligencia colectiva, en la diligente acción de nuestras autoridades, en el interés de negocios de nuestros empresarios, en el sentido común de nuestra gente y por qué no, en la intervención poderosa de la Virgencita de la Altagracia. Dios nos ampare y que se haga la luz, porque no cabe duda y como señala la frase que se le atribuye a Don Quijote: ¡estamos cabalgando!

  • Una fórmula de éxito para la gestión de la imagen

    Una fórmula de éxito para la gestión de la imagen

    Para muchos ejecutivos su carrera parece que inicia cada año. Aunque sus resultados en el año anterior hayan sido excepcionales, las expectativas de mayores ingresos es una constante.

    Esta situación genera, en muchas ocasiones, tanta ansiedad o presión, que a veces obliga al ejecutivo o al empresario, a concentrar todos sus esfuerzos en acciones de corto plazo que generen resultados inmediatos.

    Esta es una situación común y comprensible ante las exigencias de un entorno en continuo cambio. Sin embargo, obviamos con frecuencia elementos que aseguren la sostenibilidad de la empresa, como es la creación de relaciones con el entorno, tomando decisiones de negocios con una visión de corto plazo, que se traducen en, “alimento para hoy y necesidad para mañana”.

    Aunque sabemos que las empresas tienen un compromiso fundamental de rentabilidad con sus accionistas, cada vez es más cierto que se espera que desempeñen una función social.

    Para que una empresa sea sostenible en el largo plazo debe asegurar, además de la generación de riqueza para sus accionistas, el bienestar y la mejora de la calidad de vida de su entorno, generando puestos de trabajo que beneficien a los empleados, sus familiares y la sociedad en general.

    La empresa debe exhibir un compromiso firme con el respeto por las leyes y regulaciones del país, así como con el medio ambiente que le rodea. Para ello es preciso elaborar un plan estratégico de relacionamiento con el entorno, que involucre un trabajo estrecho con los diferentes públicos que le impactan. Es preciso crear relaciones a largo plazo basadas en la credibilidad y la confianza con estos públicos.

    En nuestro país podemos observar importantes organizaciones, que están realizando grandes e interesantes esfuerzos de relaciones públicas (RRPP) y publicidad, para fortalecer el posicionamiento y la imagen de su empresa como entes preocupados por el bien social.

    Esfuerzos que merecen toda nuestra admiración y respeto, sin embargo, cada cierto tiempo, es oportuno hacer un alto y realizar una reflexión y análisis sobre lo que estamos haciendo, y por qué lo estamos haciendo.

    Preguntarnos qué tan alineada está nuestra estrategia de relaciones públicas con nuestra visión, misión y valores, evitando así ser parte de una actividad compulsiva de estar “en el medio”, o ser visibles, sin responder a un propósito claro. Especialmente en estos tiempos, en que ser eficientes con nuestros presupuestos se impone como una necesidad fundamental.

    Es necesario que representantes de todas las áreas de la organización, se sienten en una misma mesa para discutir sobre activos de tanta relevancia como son, la imagen y la reputación de su empresa. De esta forma definir una estrategia que les permita crear corrientes de credibilidad y confianza en su entorno, que contribuyan con el logro de los objetivos y resultados de su empresa.

    En este sentido aprovechamos para comentar brevemente sobre algunos de los factores clave para lograr una fórmula de éxito al implementar un plan de RRPP.

    «HACERLO BIEN Y DARLO A CONOCER». Para ello es preciso revisar todos nuestros procesos internos y la forma de relacionarnos con nuestros públicos externos. Asegurarnos que internamente estamos haciéndolo bien. Que nuestros empleados se encuentren satisfechos, no podemos ser como se dice popularmente, “luz en la calle y oscuridad en la casa”.

    Además sería muy difícil y poco creíble, persuadir a los públicos externos si los empleados están descontentos y desmotivados. Aquí se pone de manifiesto la necesidad de practicar lo que se predica.

    Es preciso desarrollar el orgullo y la identificación de los empleados con la empresa, pero este punto no lo trataremos ahora porque por su importancia merece un espacio especial.

    Necesitamos asegurarnos de que nuestros clientes están recibiendo un producto de alta calidad, que cumplimos con nuestras promesas de servicio, así como con las normativas legales, fiscales y medioambientales del país, según aplique para su empresa.

    De la misma forma, debemos realizar el mismo esfuerzo para comunicarlo bien. «LO QUE NO SE COMUNICA NO EXISTE». 

    BÚSQUEDA DE LA COINCIDENCIA DEL INTERÉS PRIVADO CON EL PÚBLICO. He aquí un gran reto, encontrar el enlace entre los intereses de su empresa y los de la sociedad o sus públicos objetivos. Se trata de construir un nuevo modelo de relaciones con nuestro entorno, empresas que se preocupen por las comunidades, incluyendo en su agenda la generación de una rentabilidad social, a la vez que la sociedad se integra y participa directamente en la generación de su bienestar.

    El propósito que se busca a través de las RRPP es persuadir, por ello le llaman la industria de la persuasión, sin embargo, encontrar el punto de coincidencia entre lo que desea la empresa y su entorno es una tarea que requiere análisis, consulta y planificación.

    En síntesis si su empresa, entre otras estrategias, se asegura de hacerlo bien y darlo a conocer y, hacer coincidir el interés de su organización con el interés de su público objetivo el éxito de su plan de RRPP está garantizado.

    Por: Amelia Reyes Mora areyes@afcomunicacion.com
    Presidente de AF Comunicación Estratégica
  • La coherencia: un gran reto en la comunicación

    La coherencia: un gran reto en la comunicación

    Por Amelia Reyes, Presidenta de AF Comunicación Estratégica

    La coherencia es un gran reto en la comunicación en todos los ámbitos. Ya sea para posicionar a un ejecutivo de una empresa, vender un nuevo producto o servicio o difundir la propuesta de un candidato político, la comunicación debe ser lógica, conectada y consecuente con respecto a un antecedente o al contexto en que se genera. De lo contrario podemos ser calificados como incoherentes o mentirosos y perder un objetivo fundamental: la credibilidad.

    Llama profundamente mi atención la gran crisis de coherencia en que está sumergida nuestra sociedad. Recibimos continuamente informaciones a una velocidad de vértigo, donde la novedad es efímera, apoyada en la multiplicidad de medios de comunicación que invaden nuestro entorno.

    Por ello, estamos tan abrumados que hemos dejado de pensar con detenimiento y hemos apagado nuestro espíritu crítico y ético, siendo proclives a ser engañados por mensajes incoherentes donde los únicos ganadores son los emisores del mensaje.

    Como asesores de comunicación tenemos que asumir este reto y verlo en su justa dimensión. En una época en que se desprecian los valores tradicionales, hay que ser muy cautelosos y reconocer que el fin no justifica los medios y que lograr un objetivo, por más lícito que sea, no está por encima de hacer lo que es correcto.

    Mi reflexión es un llamado a nosotros mismos, estrategas de comunicación, relacionistas públicos, asesores de imagen, y todo aquel que ofrezca el servicio de comunicar con un fin de persuadir a las masas. Con cuánta pena vemos que quienes se suponen deben ser los orientadores del bien hacer y los estrategas con buen propósito, son incluso protagonistas de grandes escándalos.

    La comunicación tiene poder, mucho poder, pero hay que ser cuidadosos de no caer en el despropósito de la manipulación a través de una propaganda que promueve lo que desesperados y cansados ciudadanos desean escuchar, independientemente de la realidad y alcance de una propuesta. De esta forma los hacemos títeres, muñecos manipulables a nuestro antojo.

    Aseguremos que nuestra estrategia de comunicación sea coherente, que el comportamiento de nuestro cliente esté conectado con sus mensajes y con su historia: es sencillo, que haga lo que predica, que haya una correspondencia entre su forma de pensar y de conducirse.

    Para citar un simple ejemplo, un político hablará con coherencia si realiza promesas que es capaz de cumplir, si no distorsiona la realidad.

    Enviar mensajes incoherentes con el fin de lograr un objetivo de corto plazo, no es más que un pobre recurso de comunicación o una limitada capacidad de elaboración de una buena estrategia. Para ser coherentes debemos mantener una misma línea con una posición previa que hayamos asumido.

    Como expresó un presidente de los Estados Unidos, se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo. A esta sabia frase le sumo la sabiduría del libro de los libros que encierra una gran verdad: nada hay oculto que no salga a la luz.

    Por ello, seamos muy cuidadosos como estrategas de asesorar correctamente a quienes depositan su confianza en nosotros.

    Basta dar una rápida mirada al panorama local o internacional para darnos cuenta que en el ámbito político se ha hecho muy frecuente o podríamos decir una práctica común, contradicciones e incoherencias entre lo que se dice en un momento determinado o lo que se expresa en otras circunstancias.

    Las expresiones aprendidas, los elaborados discursos, los calurosos saludos a una multitud desconocida, las promesas vacías, las ruedas de prensa mudas, donde preguntar está prohibido, hacen de la comunicación un espectáculo deplorable.

    Como estrategas debemos probar la honestidad, decir lo que se puede hacer, cuándo se puede hacer y cómo se hará.

    Un recurso o técnica muy constructiva es la apertura al debate, a un enfrentamiento claro de propuestas, donde se expresen abiertamente puntos de vistas diferentes, se expongan las ideas claras para que el público pueda evaluar las bases, argumentos y opiniones de cada propuesta y tenga la oportunidad de hacer un juicio más objetivo, a la vez de que asuma el compromiso con su nación y viva con la decisión que tomará en las urnas.

  • Redes sociales, el impacto en la imagen profesional

    Redes sociales, el impacto en la imagen profesional

    Por Amelia Reyes Mora, Presidenta de AF Comunicación Estratégica

    Son indiscutibles las múltiples ventajas del uso de las redes sociales. Diariamente continúan aumentando los seguidores e interacciones en las redes, tanto así, que para conectarse con algunos públicos es imprescindible llegarles a través de ellas. Para ciertos segmentos de la población, si no estás en las redes, no existes. Generalmente, cuando una persona desea obtener información sobre alguien lo primero que hace es buscarla en internet.

    Llama poderosamente mi atención, que la pseudo-seguridad de las redes sociales parece invitar a muchas personas a compartir sus más secretas y “escabrosas” intimidades con una apertura y desenfado que asusta. No es que me asuste a mí de manera personal, pese a llevar un estilo de vida conservador, no tengo edad que justifique no haber leído o vivido múltiples experiencias que harían imperdonable el susto. Me refiero al impacto que estas opiniones, comentarios o cualquier forma de expresión humana y cotidiana, dejadas por escrito y, peor aún, con fotografías como testigos eternos de cualquier desliz particular, tendrían en el futuro de un joven o maduro profesional.

    Pese a los filtros de privacidad, una vez que la información está en la red, es posible que tarde o temprano, de una forma u otra, sea de conocimiento público y, desafortunadamente, no es posible borrarla.

    El ser humano debe ser visto de forma integral. Aunque se respete la libertad de elección y opinión, las empresas buscan integrar a su equipo de trabajo, talentos con un determinado perfil, personas que reflejen los valores de la institución. Podría suceder que la conducta que se manifiesta en estas redes sociales, se riña con la imagen que estén buscando los “headhunters” o los departamentos de Recursos Humanos.

    La coherencia es una cualidad esencial de la buena comunicación, tanto a nivel personal como corporativo. Como asesora en comunicación veo con gran preocupación, como últimamente se ha hecho más evidente la falta de coherencia entre el rol que desempeña un profesional y la imagen que proyecta a través de las redes sociales.

    Es preciso ser cautelosos con los “me gusta” que recibimos, podemos sumar numerosos “likes” por razones que poco tienen que ver con la aprobación sincera de un comentario o fotografía.

    Algo divertido o que expresa lo que nos gustaría decir, pero por respeto o temor algunas personas no se atreven a comentar, en el fondo, aunque pulsen la tecla “me gusta”, no necesariamente significa que lo aprueban. Es como la chica o el chico con quien se pasa un buen rato pero no contraerías matrimonio. Llevándolo al plano corporativo, es el profesional en quien no confiarías tu marca o empresa.

    Con frecuencia, los usuarios se llevan de la emoción y olvidan que los “tweets”, “posts” y la información personal que se coloca en la Web, van conformando su perfil. Es posible que esta información sea la primera impresión que se formen de alguien, y nunca hay una segunda oportunidad para una primera impresión.

    En nuestro país, de acuerdo a informaciones obtenidas a través de firmas de reclutamiento de mucho prestigio, han sucedido casos penosos, candidatos con un excelente perfil profesional, no han sido contratados por sus comentarios y fotografías consideradas como “inapropiadas” que fueron encontradas en las redes. Un simple comentario o una inocente foto en la playa o en una fiesta, puede causar un tremendo daño a la reputación de un individuo.

    Un alto ejecutivo me comentó que un reclutador de talentos deportivo exhortó al hijo de 14 años de este ejecutivo, que fuera cuidadoso con sus interacciones en las redes sociales. Prometedores jugadores han visto truncadas sus aspiraciones de ser “firmados” debido a informaciones juzgadas como “inadecuadas” halladas en las redes.

    En cuanto a la empresa, debemos de estar muy atentos y sensibilizados sobre el hecho de que la conducta de un empleado impacta la imagen que los clientes se formen de la organización. A medida que la participación en las redes sea cada vez más extendida, este tema tendrá que ser gestionado con mayor profundidad.

    Aunque no entra dentro del alcance de la empresa poner limitaciones a las acciones de un empleado en sus redes personales durante su tiempo libre, definitivamente, toda compañía debe de contar con una política de uso de redes sociales. De esta forma, podrá prevenir situaciones que podrían provocar conflictos o disgustos, llegando a crear crisis dentro de la organización.

    No es mi propósito hacer un llamado a las buenas costumbres, ni a la moralidad sobre el comportamiento en las redes sociales, pues la evaluación es muy subjetiva y multifactorial, es una señal de alerta o atención sobre que es necesario tener presente que no hay nada más público que la intimidad de las redes sociales.

  • Una visión de futuro de las Relaciones Públicas

    Una visión de futuro de las Relaciones Públicas

    La vida es un constante cambio, pero lo sorprendente de estas últimas décadas es la velocidad con la que estos cambios ocurren.  Han sucedido eventos inimaginables que han transformado la visión que tenemos del mundo, generando incertidumbre y ansiedad.

    Para que las organizaciones logren sus resultados necesitan ser flexibles, el éxito dependerá de su capacidad de adaptación. Lo que ha funcionado en el pasado no necesariamente será efectivo en el futuro. ¡Las Relaciones Públicas no son la excepción!

    Necesitamos innovar para construir relaciones beneficiosas entre las organizaciones y sus grupos de interés, haciendo un uso muy inteligente y creativo del poder de la comunicación estratégica. Al hablar del futuro de la RR. PP. tenemos que concebirlo dentro de una visión holística, integrando otras disciplinas y herramientas que nos permitan interactuar de forma más efectiva con los stakeholders.

    Para lograr la interacción que buscamos con nuestros públicos, tenemos que revisar los contenidos, manejar apropiadamente el contacto y presencia, con y a través de las redes sociales, e integrar los objetivos de marketing a nuestra estrategia de comunicación. No se trata de sustituir las RR.PP. por el marketing digital, las tendencias apuntan a que los clientes buscan agencias que les ofrezcan soluciones integradas.

    Perfil del relacionista público

    Las nuevas tendencias exigen profesionales y agencias de RR. PP. actualizadas, expertas en estrategia de comunicación creativa, con habilidades de comunicación escrita, redes sociales, SEO, investigación, analítica, conocimiento de la conducta, creación de contenido multimedia, media buying, relaciones con medios, entre otros, según los resultados del Global Communication Report 2017, elaborado por USC Center for Public Relations.  Muy distinto al antiguo perfil del relacionista público, una persona simpática, excelente anfitrión en fiestas y cocteles enfocado casi exclusivamente en  gestión de medios tradicionales y organización de eventos.

    Se demanda que el profesional de las Relaciones Públicas cuente con una visión más crítica, actualizada y acertada de las herramientas que utiliza para alcanzar los resultados. En este contexto, el contenido es rey, elaborar mensajes creativos e interesantes para captar el interés de un público saturado de información.

    La planificación estratégica de la comunicación es esencial

    Nos hemos concentrado tanto en los canales, que se olvida que la planificación estratégica de la comunicación es clave para ser exitosos en nuestro propósito de atraer seguidores a nuestra empresa y productos; obtener esa preciada fidelidad, diferenciarnos del profundo mar de opciones y el exceso de información con la que son bombardeados los públicos constantemente.

    Las actividades como herramienta de apoyo en la gestión de RR. PP. nos permiten estrechar relaciones con nuestros públicos, pero no podemos confundir el medio con el objetivo. Analicemos si esta es la herramienta idónea para lograr nuestros propósitos. Debemos utilizar esta herramienta con un fin, luego de haber evaluado alternativas diferentes y concluir que ésta es la más apropiada y costo-efectiva.

    La notoriedad sin el propósito de beneficio reputacional para la empresa no es el objetivo. La publicación de un evento social y de los rostros de los principales ejecutivos no siempre apoyarán las metas de marketing o fortalecerá la reputación de su empresa.

    Nuevas tendencias en los medios

    Los medios impresos, por ejemplo, están rediseñando su estrategia, se han volcado en el desarrollo de sus medios digitales y cuentan con websites que están fortaleciéndose cada vez más. Están adaptándose a los hábitos y gustos de las nuevas generaciones. Las facilidades que ofrecen los múltiples dispositivos móviles que están a la mano, hacen muy atractivos los medios por internet.

    Las crisis económicas impactan de forma significativa la inversión publicitaria en los medios tradicionales. El reto para resistir esta situación ha impulsado la creatividad integrándose de forma activa a estas nuevas tendencias.

    Estamos viendo también una línea cada vez más gris entre contenido editorial y publicidad, moviéndonos hacia el contenido pagado, un campo dominado por la publicidad, por lo que se requiere que los profesionales y agencias de RR. PP. manejemos la compra en medios de comunicación.

    Los líderes de opinión siempre han existido. Pero hace algunos años para persuadir a los públicos nos apoyábamos en las opiniones de periodistas de alto prestigio y gran credibilidad.  Con su apoyo influenciábamos la percepción de los públicos para crear una buena imagen y reputación de nuestra empresa. Las nuevas tecnologías han impactado esta práctica radicalmente.

    Impacto de las nuevas tecnologías

    Las nuevas tecnologías nos abren un mundo de posibilidades con la figura de los “influencers” a través de los medios digitales. Sin embargo, su gran proliferación ha convertido su presencia virtual en un arma de doble filo. Hay que ser cuidadosos en su selección, los consumidores son inteligentes y buscan autenticidad en los mensajes, criterio fundamental en la estrategia online.

    Aporta más credibilidad las opiniones y likes que los mensajes de las campañas publicitarias. Debemos alinear el perfil del influencer a la marca, identificando los que coinciden con los valores y objetivos que perseguimos. Debemos destacar la facilidad que nos ofrecen los portales, las redes sociales de abrir conversaciones y que las opiniones sean conocidas, replicadas, “reposteadas”.

    Las noticias negativas 24/7 y la ausencia de fronteras pueden hacer que la reputación de una empresa se destruya o se fortalezca rápidamente. La organización que no cuente con un plan para reaccionar adecuadamente ante situaciones imprevistas está condenada al fracaso. Recordemos que la pregunta no es si una crisis un día tocará su puerta, la verdadera pregunta, es cuándo.

    En síntesis, el cambio continuará y siempre será necesario conocer, escuchar, informar y persuadir a los públicos, crear verdaderos vínculos que nos ganen su aprecio, favor y fidelidad. Volveremos a los fundamentos de la profesión. La práctica ética de Relaciones Públicas, la calidad de la estrategia, la innovación, autenticidad, responsabilidad, capacidad de adaptación al cambio, el valor de la relación y la creatividad seguirán siendo esenciales para el éxito de la gestión de Relaciones Públicas.

    Por: Amelia Reyes Mora.

    areyes@afcomunicacion.com

    Fundadora y CEO de AF Comunicación Estratégica.

    www.afcomunicacion.com

  • ¿Está preparado para una crisis?

    ¿Está preparado para una crisis?

    Unas preguntas que siempre hacemos durante nuestras conversaciones con prospectos y clientes, y que ahora le hacemos a usted amigo lector es, ¿qué le quita el sueño con relación a su empresa? ¿Qué no le gustaría ver en los titulares de los diarios o escuchar en los noticieros? Se ha dicho que para que una noticia sea buena, debe ser mala. Lo interesante y lo que atrae la atención de la gente es lo diferente, fuera de lo normal y corriente y que genera controversia.

    No nos gusta pensar en las crisis, algunos dicen ¡ni lo pienses!

    Un alto ejecutivo decía, no piensen en las crisis que luego éstas se atraen con el pensamiento. Qué más quisiera yo, y probablemente usted, que tener el poder de visualizar y hacer realidad los números del premio mayor.

    Creo que ésta es más bien la fórmula del avestruz. En algún momento de nuestras vidas, hemos querido esconder aunque sea un poco nuestra cabeza. Sin embargo, otros se ocuparán de hacer que la saquemos a la luz pública, pues, “no hay nada oculto bajo el sol” y lo mejor es estar bien preparados por si la casualidad, el destino, o nuestras acciones así lo requieren.

    Imagine por un segundo que temprano en la mañana, con su taza de café caliente y con la pijama puesta, abre el periódico o enciende el televisor y se encuentra con que su empresa o, mejor aún, una empresa de la competencia, es la protagonista de un titular negativo en el diario. Se está mirando en el espejo de una crisis, un suceso inesperado o imprevisto, a veces previsible debido a cambios bruscos del entorno que pueden condicionar el presente o el futuro de la empresa. Como lo describió un importante asesor internacional, “una visibilidad no planificada” que puede ocurrir en cualquier momento a cualquier persona u organización.

    Esta crisis puede tener diferentes caras; puede ser un accidente laboral en su planta, o un accidente causado por uno de sus vehículos de transporte, un producto defectuoso de su compañía, un escándalo por contaminación al medioambiente, un cambio en la legislación del país, una demanda, un rumor de falta de solidez financiera de una institución bancaria, rumores infundados o no, pero en general, un suceso imprevisto que se puede convertir en la peor pesadilla de la dirección de una empresa. En ocasiones se reacciona rápidamente y se logra salir exitoso y fortalecido. En otros casos la crisis es tan devastadora que se abre la puerta del inicio del fin o de la decadencia del negocio.

    Todos conocemos casos a nivel internacional y local que han obtenido amplia cobertura, incluso algunos de éstos forman parte de casos de estudios en prestigiosas universidades del mundo.

    Usted y yo podríamos hacer una larga lista de nombres de empresas que se han debilitado o que están próximas a desaparecer, así como también de otras que han salido fortalecidas de grandes crisis que son las historias que nos inspiran.

    Seguro que recuerdan el caso de Tylenol, producto líder de Johnson & Johnson. Por razones de espacio no detallamos el caso. Deseamos resaltar el manejo adecuado de una crisis, sobre la cual el entonces el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, alabó y expresó su admiración por el manejo ético y responsable de esta empresa.

    •  ¿Entonces, qué podemos hacer? Recomendamos reflexionar sobre las siguientes interrogantes.
    •  ¿Quién nos informará si sucede un caso de crisis fuera de horas laborables?
    •  ¿Cuáles son los escenarios que nos preocupan en la empresa?
    •  ¿Tenemos un vocero oficial identificado?
    •  ¿Está el vocero debidamente capacitado para manejarse ante los medios de comunicación?
    •  ¿Cuáles son los mensajes de su empresa?
    •  ¿Tenemos un plan de contingencias?
    •  ¿Cómo informaremos a los diferentes públicos?

    Durante las crisis se pone a prueba la capacidad de la empresa de reaccionar efectivamente para salir airosa de una situación difícil. Por ello, es preciso prepararse con tiempo, antes de que la crisis suceda, mucho antes de vernos frente a la presión de los medios, clientes, comunidades, autoridades o accionistas.

    Es de gran ayuda en este proceso de preparación, evaluar los potenciales riesgos a los que está expuesto su empresa debido a la naturaleza del negocio. Definir con claridad cuáles son sus puntos de mayor vulnerabilidad y el impacto que puede tener un suceso inesperado para la organización. Para ilustrarlo mejor, qué puede significar en términos económicos un día sin operación de su planta de producción; otros ejemplos, cuáles implicaciones económicas tiene el retiro masivo de sus productos de los lugares de ventas; o retiros de efectivos en una institución financiera a causa de un rumor de iliquidez.

    Debemos ser capaces de manejar las malas noticias con transparencia y de forma oportuna. Cuidarnos de no ceder a la tentación de pensar que si no comunicamos un hecho negativo o no hablamos sobre él, nadie lo sabrá, o las cosas se solucionarán por sí mismas. Sin embargo, como es bien conocido por los comunicadores, las noticias malas son como el pescado en mal estado, se ponen peor con el tiempo.

    Por supuesto que la gestión más efectiva de una crisis es cuando aún no ha llegado a los medios. Sin embargo, esto no siempre es posible por lo que recomendamos no escatimar esfuerzos para estar preparados adecuadamente, salir más fortalecidos y maduros como empresa, aprender de la experiencia y prevenir que la crisis nos toque nuevamente a la puerta.

  • El rol de la comunicación en situaciones de crisis

    El rol de la comunicación en situaciones de crisis

    Los ejemplos son frecuentes y permiten aprender de los errores.

    Las crisis actúan como una especie de lupa destacando las deficiencias en las habilidades comunicacionales y de liderazgo que tienen los directivos de una organización.

    Son “momentos de la verdad”, en los que se puede saber quién es quién; pues, cuando la situación se pone difícil, hay que hacer uso de todos los recursos personales y profesionales para capear la tormenta y emerger con la menor cantidad de daño posible.

    Salió publicado en el Wall Street Journal Americas una información cuestionando seriamente la capacidad de dirección y comunicación del presidente de Toyota Motor en el medio de la crisis por la que está atravesando la empresa. En este sentido, llama la atención el hecho de que son precisamente sus propios empleados, miembros de su equipo, quienes están cuestionando su habilidad de liderar.

    Justo ahora cuando esa empresa requiere mayor enfoque de todo el personal, gran cohesión y trabajo en equipo, identificación con la organización y sus líderes, alineación de toda la comunicación interna y externa, se está dudando si el capitán del barco será capaz de hacer frente al temporal.

    Peligroso

    Situaciones de esta naturaleza son muy peligrosas para cualquier organización, pues puede generar el “síndrome del último que apague la luz”. La preocupación es mayor porque generalmente los mejores talentos son los primeros en encontrar otra oportunidad laboral, aún en tiempos de escasez.

    En este contexto, la comunicación interna como herramienta de transmisión de las nuevas creencias y valores organizativos, constituye un instrumento esencial en la gestión del cambio y la adaptación de las organizaciones a los nuevos retos.

    Por ello, hoy más nunca se pone de manifiesto su relevancia e impacto en las empresas.

    Con frecuencia se encuentran publicaciones sobre este tema en diferentes medios de comunicación, pero al parecer todavía queda un gran espacio por recorrer. La importancia de la comunicación interna suele salir a flote cuando se trata de una situaciones de crisis.

    Sería mucho más eficiente y económico si se desarrolla un buen plan de comunicación cuando pareciera que no es necesario, cuando el negocio marcha adecuadamente para tener la cabeza fría y pensar adecuadamente en las estrategias.

    Dentro de este plan, se deben considerar las necesidades de desarrollo de las habilidades comunicacionales de los líderes para la adecuada gestión de la organización y su gente. Mientras más alto está un ejecutivo dentro de la empresa, mayores son las demandas y por tanto, se colocan en una posición más vulnerable ante sus públicos.

    Conocimiento

    En estos tiempos tan cambiantes, una excelente herramienta para profundizar en las habilidades de un buen directivo es conocer de cuáles recursos se ha valido para enfrentar retos dentro de las compañías en las que ha laborado previamente.

    La comunicación es clave, se invierte mucho tiempo evaluando habilidades técnicas específicas del puesto y a veces se olvida que otras competencias son fundamentales en el verdadero éxito de un profesional.

    Si se logra llenar estos espacios en los ejecutivos, todavía habrá necesidad de otro importante elemento, que es un buen plan de comunicación interno.

    Para iniciar

    Puede iniciar desempolvando su Manual de Políticas de Comunicación Interna y si no lo tiene, este es un tiempo propicio para desarrollarlo. Es probable que necesite realizar algunas mediciones previas, por ello se sugiere considerar llevar a cabo una auditoría de comunicación.

    Es importante definir con claridad cuáles son los mensajes de la organización, evaluar los medios o canales internos, determinar qué tan fluida y efectiva es la comunicación en todos los sentidos.

    Se deben alinear los mensajes con la estrategia de la organización y con el ambiente externo que se vive a diario. Es preciso actuar con coherencia. Hay casos de empresas que parecen esquizofrénicas, donde el discurso y la práctica son contradictorios.

    La estrategia es más que prensa

    En algunas organizaciones se observan contradicciones por falta de una estrategia de comunicación. Dicen una cosa, proyectan otra y hacen algo diferente. Este tema va para largo, cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.

    Es bueno reflexionar un poco más sobre el asunto en cuestión, continuamente se dice que las grandes crisis motivan grandes oportunidades, a lo que a veces surgen las preguntas: ¿Oportunidades para qué?, ¿Para salir del mercado o para fortalecerse? Esto depende de muchos factores, pero lo que es seguro es que mientras mejor preparada está la organización en materia de comunicación para enfrentar los desafíos, mayores oportunidades tendrán de sacar algo bueno de ellos.

    La comunicación no es sólo relación con la prensa radial, escrita y televisada.

    Es mucho más que eso, es tener estrategias de manejo en las relaciones internas para que el personal se unifique en objetivos comunes del interés de la organización, es tener planes definidos para el manejo de la relaciones externas, con el resto de la sociedad, con escuelas, organizaciones comunitarias, centros de servicios, juntas de vecinos, clubes y otras entidades en el entorno de la organización en empresa.

    Es tener procedimientos definidos para los casos en que se presenten situaciones de crisis, no sólo por problemas económicos, sino también de tragedias inesperadas.

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